Las Comunidades de Población en Resistencia (CPR)

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Los niños pintan la guerra que han vivido

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Las Comunidades de Población en Resistencia (CPR) están formadas por las gentes que huyeron de las aldeas donde tenían sus casas y tierras, para escapar de la masacre que el ejército guatemalteco infligió a los campesinos durante 36 años de guerra: el 87% de las víctimas fue indígena y produjo 200.000 huérfanos y un millón de desplazados.

Quienes constituyen las actuales CPR son los supervivientes huidos a la Sierra de Chamá, donde vivieron en condiciones terribles, que explican las secuelas que padecen, físicas y psíquicas. Algunos de ellos, niños entonces, han visto morir tiroteada, quemada o asesinada a machetazos a la totalidad de su familia.

Tras la firma de los Acuerdos de Paz, se asentaron en los siguientes departamentos:

  • Departamento de El Quiché, donde residen unas 8.000 personas. En él se encuentra el asentamiento de Santa Clara, donde estamos construyendo un aula-biblioteca y un hospital.

  • Departamento de Retalhuleu, con 3.000 personas.

  • Departamento de Chimaltenango, donde se cobijan unas 500 personas.

  • Departamento de Suchitepéquec, donde viven unas 600 personas.

  • Departamento de Guatemala. Trabajamos con la población marginal ubicada en los barrios periféricos y difícilmente censable.

En la actualidad, las principales características de la población de las CPR son:

  • 65% de esta población vive en condiciones de pobreza (40% de pobreza extrema).

  • Carecen de agua potable (salvo la de lluvia) y de energía eléctrica.

  • Sus ‘viviendas’ suelen ser cuatro palos cubiertos por hojas de palma o láminas metálicas.

  • No hay carreteras de acceso a la mayor parte de los asentamientos: a algunos puede llegarse en vehículos todoterreno y a otros sólo caminando o a caballo.

  • La educación y la salud están encomendadas a ‘promotores’ con buena voluntad pero escasa formación:

  • Cada Promotor de Educación trabaja en una ‘escuela’ muy precaria y atiende a un promedio de 80 niños. El nivel de escolarización promedio es de 1,3 años por niño. Su competencia en el manejo del castellano es relativa, dado que hablan 22 dialectos.

  • La limitación lingüística les impide el acceso a la educación secundaria y superior, y a gran parte de los puestos laborales, por lo que mejorar sus habilidades con el castellano y su comprensión lectora es un objetivo prioritario.

  • Una escuela poco accesible y con pocas plazas, el trabajo infantil y la maternidad precoz, hacen que la educación de los niños y, sobre todo, de las niñas mayas, sea realmente difícil.

  • Los Promotores de Salud hacen lo que pueden y, cuando no pueden nada, esperan a que la naturaleza obre, pues el hospital más cercano a algunos asentamientos está a 6 horas de camino a pie (no hay carreteras). Algunos han recibido algún curso de capacitación y son quienes diagnostican y tratan a los enfermos, hasta donde pueden, que no es mucho.

Según los acuerdos de paz del 96 se les iba a reasentar en sus aldeas originales y devolverles sus posesiones pero eso no se ha cumplido. Se les ha ubicado en lugares con condiciones de vida no mucho mejores que las que tenían durante la guerra, y muchas tierras proporcionadas son incultivables, lo que condena al hambre a las familias. El perfil personal de máximo riesgo es ser ‘mujer, indígena y residente en el medio rural’.

Una habilidad de las CPR es su capacidad para organizarse en comisiones (de Vigilancia, de Educación, de Alimentación o de Salud) que nacieron durante sus años de exilio en la selva. Integradas por indígenas de acrisolado sentido común, dichas comisiones facilitan sobremanera las actividades de nuestra ONG.